jueves, 14 de enero de 2016

"HIJA DE LA FORTUNA".- ✏️ Isabel Allende.






Nueva York, 9 de mayo de 2013

HIJA DE LA FORTUNA

Isabel Allende

La novela Hija de la Fortuna escrita por la chilena Isabel Allende (1998), narra la vida de Eliza Sommers. Las escenas se desarrollan en Chile a mediados del siglo XIX, coincidiendo la misma época en que se descubrió el oro en California. En su niñez, ella fue adoptada por la familia inglesa Sommers que estaba conformada por tres hermanos, Miss Rose, Jeremy y John, todos ellos vivían en Valparaíso, Chile.

Durante su adolescencia, Eliza se enamora de Joaquín Andieta y queda embarazada de él. Mamá Fresia quien es su nana la ayuda a fugarse de la casa de los Sommers para emprender un viaje en barco hacia California. Eliza se embarcó secretamente en el velero gracias a la ayuda de un chino llamado Tao Chi’en. Después de varios días de haber estado escondida en la embarcación, su salud se agrava, pierde a su bebé y también casi pierde la vida. El propósito de su viaje es encontrar a Joaquín Andieta, quien viajó en búsqueda de oro, haciéndole falsas promesas de que se casaría con ella. Al llegar a California, Eliza deja el barco vestida de hombre y empieza una búsqueda intensa de su amado. En un principio, ella toma la identidad de ser el hermano tartamudo de Tao Chi’en. Durante su vida en esta tierra extraña, ella desempeña varios oficios para ganar dinero y sobrevivir. Eliza se despoja por un tiempo de la valija donde están los trajes glamorosos que usó cuando vivía con los Sommers.

Eliza para sobrevivir en una sociedad machista abandona su vestuario femenino y viste pantalones y usa un sombrero que ayuda a ocultar en cierto modo sus rasgos de mujer, y además nunca miraba a los ojos a los extranjeros. A pesar de su rol como hombre, algunos la veían como afeminado, tal vez si no hubiera optado este papel masculino, algunos hubieran querido abusar de ella. En algún momento, Eliza y Tao Chi’en toman caminos separados, Eliza sigue la búsqueda de Joaquín Andieta diciendo a cada persona que encuentra, que él es su hermano y lo está buscando. Tao Chi’en sigue su camino ya que es un médico en medicina oriental usando agujas de oro para curar a través de la acupuntura y hierbas medicinales. Tao Chi'en por donde quiera que vaya, no puede sacarse de su mente y de su corazón a su esposa Lin, la de los lirios dorados, quien falleció de una enfermedad y con quien él siguió alucinando, conversando imaginariamente con ella como si de verdad existiese, es decir como si su espíritu lo persiguiera.

Por otra parte, Eliza después de vivir momentos dramáticos y continuar enviándole cartas a Tao Chi’en, ellos se vuelven a encontrar. La novela termina cuando después de que Eliza ve el cuerpo muerto de Joaquín Andieta, a quien lo mataron a cambio de una recompensa, ya que lo acusaban de ser un asesino y malhechor, personaje creado por Jacob Treemont, quien se llamaba anteriormente Jacob Todds, pero se cambió de nombre cuando llegó a California. Jacob no podía comprobar ante los demás que este asesino, Joaquín Murieta a quien él describe como héroe, realmente había hecho todo lo que él escribía en sus editoriales. Sin embargo, Eliza lo asoció que podría ser la misma persona que estuvo buscando por largo tiempo. Finalmente, Tao Chi’en y Eliza logran liberarse de su pasado y forman una pareja convencidos de sentir un amor verdadero. En la novela, Eliza nunca sabe quien es su padre, ni tampoco vuelve a ver a los Sommers.

El papel de Eliza en esta novela, La Hija de la Fortuna, se desarrolla en un mundo donde la reputación de una mujer vale mucho para lograr un matrimonio digno. Además, la aspirante a casarse debía tener una dote, en el caso de Eliza, Miss Rose se encargó de hacer crecer esta dote mientras aparecía el mejor pretendiente, y aparte le fue coleccionando poco a poco el ajuar necesario para iniciar una vida de casada. En aquel entonces, una mujer sin dote, tendría la posibilidad de quedarse solterona, pobre, o ser la amante de algún hombre casado, y peor aún le iría, si hubiera fornicado antes de casarse, entonces la sociedad se encargaría de vilipendiar su dignidad por no seguir las reglas de moralidad. Eliza a diferencia de Cecilia (Valverde), no estaba interesada en casarse con un hombre rico y que éste fuera de piel blanca como eran las aspiraciones de la cubana Cecilia. Eliza era de aquellas que no se enamoraba de lo material, ni de alguna raza específica, ni tampoco para tener un puesto en la sociedad, sino más bien de un hombre con grandes ideales, un líder.

En el caso de Cecilia, ella no tenía ninguna dote, pero eso no es ningún impedimento para conseguir un marido rico y blanco, para que la saque de la pobreza en la que vivía y tener hijos blancos. Además, Cecilia buscaba una posición alta en la sociedad, y no se conformaba con ser la segundona de Leonardo Gamboa (Cecilia Valdés), ella quería ser la esposa, no una amante. La época en que vivieron Eliza y Cecilia estuvieron marcadas indistintamente por las diferencias de clases sociales. Ambas estuvieron enamoradas de hombres que no valían la pena, creyendo en las promesas de ellos. Ninguna de las dos logra casarse con su amado. Joaquín Andieta nunca le vuelve a escribir una carta a Eliza, ni tampoco regresa a buscarla. Por otra lado está Cecilia, quien tenía amores con Leonardo Gamboa quien se casaría con otra mujer y no con ella. El pecado de Cecilia no es por vicio o porque tuviera una mala inclinación, ella en verdad está enamorada.

Mariana en la película, La Vida es Silbar (Pérez), si era una pecadora compulsiva hacia el sexo, excepto que esto no continuó toda la vida por cuanto ella hizo una promesa en la iglesia a cambio de que le fuera concedido un deseo profesional, en este caso, ella prefirió abandonar el deseo, la excitación al placer, en cambio Eliza y Cecilia persiguieron esa búsqueda de placer, yendo hasta las últimas consecuencias con tal de lograr conseguir el amor de sus hombres inmerecedores de esas pasiones. Eliza en aquel entonces, no podía escoger quien sería su marido, ella tenía que esperar que se lo escogieran, pero ella no iba permitir esto, y por eso se fue tras Joaquín Andieta. Eliza y Cecilia padecieron de la orfandad, nunca supieron cuál fue su verdadero padre, ambas eran producto de un mestizaje, Eliza tenía sangre chilena e inglesa, y Cecilia tenía raíces afrocubanas. En cuanto a la educación, Eliza era una señorita criada para comportarse como una dama de la alta sociedad y había recibido una buena educación, a diferencia de Cecilia que fue poco instruida. Eliza tocaba el piano, Cecilia cantaba y bailaba, y Mariana también bailaba, todas ellas tenían un talento artístico y las tres amaron con fuerza y pasión.

Eliza no gozaba de una belleza despampanante como la tenía Cecilia, ni tampoco tenía la sensualidad de Mariana, sin embargo, Eliza cuando conoce a Joaquín Andieta utilizó discretamente sus armas de seducción que aparentemente habían estado ocultas en su adolescencia, esta vez experimentando su primera atracción hacia un hombre. Eliza muestra el lenguaje del movimiento de su cuerpo manifestándose así, “Por primera en su vida ella, que había pasado años equilibrando un libro sobre la cabeza sin pensar en lo que hacía, estaba consciente de sus pasos, de la ondulación de sus caderas, el balanceo del cuerpo, el ángulo de los brazos, la distancia entre los hombros y el mentón" (Allende,1998:92).

Para saber cómo era la belleza de Cecilia, la ilustración es, "La boca tenía chica y los labios llenos, indicando más voluptuosidad que firmeza de carácter. Las mejillas llenas y redondas y un hoyuelo en medio de la barba, formaban un conjunto bello, que para ser perfecto sólo faltaba que la expresión fuese menos maliciosa." (Valdés,2013,15) "¿A qué raza, pues, pertenecía esta muchacha? Difícil es decirlo." (Valdés,2013,15) "tales eran su belleza peregrina, su alegría y vivacidad, que la revestían de una especie de encanto, no dejando al ánimo vagar sino para admirarla y pasar de largo por las faldas o por las sobras de su progenie." (Valdés,2013,16) "Su sangre no era pura y bien podía asegurarse que allá en la tercera o cuarta generación estaba mezclada con la etíope" (Valdés, 2013,16).

En otra conceptualización, Cecilia Valdés en la película de Humberto Sola, es testigo de una tragedia al ver muerto a Leonardo Gamboa. En Hija de la Fortuna, al final de la novela, Eliza también ve muerto a su amado Joaquin Andieta, quien en ese momento figura como Joaquín Murrieta. Es preciso mencionar, que los personajes de estas dos mujeres sufren transformaciones de identidad durante el trayecto de sus vidas, Cecilia se transforma en Ochún, una deidad venerada por algunos cubanos, en cambio Eliza se transforma en el papel de hombre, cada rol lo viven con intensidad como si realmente ellas fueran quienes están representando. Estas mujeres que a veces tienen semejanzas, también tienen diferencias, como lo es cuando Eliza mientras está en California se gana el dinero cocinando, preparando empanadas, o tocando el piano para poder sobrevivir, en cambio Cecilia está esperando a que le llegue el dinero sin trabajar, consiguiéndolo a través de un hombre, ella es más cómoda, es decir ella piensa que se merece ser rica por haber vivido castigada en la pobreza por muchos años, es decir por no haber nacido en una cuna de oro, sin embargo, a pesar de que Eliza la encontraron en un cartón de jabón, ella fue más valiente para aprender a trabajar, y ganarse el dinero con sacrificio.

En la actualidad, las mujeres que trabajan o llegan a tener poder, adoptan una posición de liderazgo y a veces se considera como un signo de masculinidad, unas se vuelven más agresivas y competitivas cuando ejercen un cargo político. Ahora estamos viviendo en una época donde ya se está escuchando la voz de las mujeres, como ocurrió con Margaret Tacher, Hillary Clinton, o como sucedió hace pocos años en Chile con Michelle Bachelet, y en estos días con Michelle Obama y con Cristina Fernández, quien por cierto no se hace llamar con el apellido de su marido muerto, Kirchner. Todas ellas, han sido esposas, madres, y a la vez han estado listas para ejercer un cargo político. Eliza, Cecilia, Mariana y Julia (Pérez), pudieran encajar en este grupo por su posición femenina, pero no muestran la suficiente firmeza para enfrentar y superar obstáculos, porque siempre hay sobre ellas una dependencia hacia los hombres, es decir sin la presencia de ellos en su vida, éstas no logran conseguir una felicidad e independencia. Si ellas pertenecieran a este mundo moderno, como aquellas que han llegado a gobernar un país, tal vez no estuvieran amarradas a pasiones, recuerdos, o a estereotipos de una mujer que camina bajo la sombra de su hombre. Ellas se quedaron viviendo entre las páginas de siglos anteriores donde la mujer no podía sacudirse el peso absurdo de pertenencia hacia un hombre.

En aquella época, a las mujeres se las preparaba desde pequeñas para que cuando crecieran acataran el mandato de su padre, esposo o cualquier figura masculina, la mujer se la entrenaba para ser complaciente y servir. Las mujeres crecían viendo la figura del hombre como un ente que mandaba y tomaba las decisiones por encima de la opinión de la mujer, quien tenía que dedicarse a aprender costura y cuidar los hijos. Julia, en La Vida es Silbar, definitivamente no encaja en ninguno de los otros papeles de las mujeres mencionadas, para ella es difícil salir de su papel de víctima al haber salido embarazada sin estar casada, que es precisamente lo que ninguna de las otras mujeres quiere. Todas disfrutaron del sexo, menos Julia.

Allende crea en La Hija de la Fortuna una historia intercultural entre Chile y California, es decir lugares donde la escritora ha vivido. Los chilenos y mexicanos son personajes menos importantes, centrándose más bien en las diferentes jerarquías de los extranjeros, como son los ingleses llegados a Chile y los chinos, los europeos y los sudamericanos que llegaron a California. La novela se centra en el personaje de Eliza, quien tiene un origen ambiguo al ser encontrada en una caja de jabón. Eliza vive una doble existencia, por un lado recibiendo una educación aristocrática de parte de Miss Rose y por otro lado la influencia hacia las creencias y costumbres de Mamá Fresia.

Los Sommers son una de las familias inglesas asentadas en Valparaíso quienes cultivan relaciones sociales solo con los británicos. Miss Rose sigue consumiendo en Chile productos británicos, tiene amigos ingleses, ignora el clima de Valparaíso y sigue usando la ropa de la estación que hay en Inglaterra y además asiste a una iglesia protestante. Mamá Fresia es una amerindia que cree en supersticiones, ella pertenece a este grupo étnico que se dedica al oficio de ser siervos. Joaquín Andieta es un chileno, sin embargo, él no se queda en California y viaja a Estados Unidos en busca de oro. Tao Chi'en es un chino que aprenderá la medicina occidental, ya que él conoce la medicina oriental, curando a través de la acupuntura y hierbas medicinales.

En California se mezclan nacionalidades creando barrios como Chinatown y Chilecito. Jacobb Todd es un irlandés que llega a Valparaíso para ganar una apuesta en Londres el mismo que ganará si es que vende todas las biblias a los indios mapuches. Él estaba convencido de que él podría ejercer poder sobre los indios para que creyeran en la religión que se profesaba a través de este libro. Los Sommers consideraban a los indígenas como seres inferiores, inmorales, incivilizados y salvajes perfectos.

Los occidentales, entre ellos los ingleses, franceses, holandeses y estadounidenses, la autora nos muestra superiores, como los más civilizados, a diferencia de los nativos americanos y los araucanos chilenos que son ladrones y bárbaros. También estaban los asiáticos, a quienes les cerraban las puertas y recibían maltratos por parte de los occidentales. Los chinos llamados también celestiales, eran explotados, los agredían, les robaban, les quemaban las casas, los asesinaban, y lo peor y mas terrible de todo fue el abuso hacia las sing song girls, niñas asiáticas que fueron ultrajadas para que trabajaran desde temprana edad en la prostitución. Tao Chi'en es un doctor chino, sin embargo, la sociedad occidental no lo valora como un médico a pesar de su sabiduría, y aunque se inicia en estudios de la medicina occidental él sigue aferrado a su herencia cultural.

Finalmente, los negros, quienes también sufrieron vejámenes de parte de las razas superiores, quienes trabajaban en las plantaciones y cuando uno de ellos se enfermaban en vez de llamar a un médico para humanos llamaban a un veterinario como si ellos fuesen animales. Allende se encarga en crear diferentes personajes en donde se ve claramente entre los mencionados, la creación de las jerarquías entre los aeronautas.

Tao Chi’en es el hombre ideal que muchas mujeres quisieran que fuese su compañero sentimental, ya que tiene una internalización armoniosa muy bien equilibrada, y no es un hombre de conflictos. Es un hombre entregado a curar a los humanos, tiene sensibilidad y amor al prójimo. Si bien es verdad que por sus conocimientos se le podría atribuir dotes de sabiduría, pero él no se da ni cuenta de ello porque está concentrado en el esplendor de cada día. Él sabe cómo administrar unánimemente sus acciones en forma útil, sin rivalizar con otros. Tao Chi’en está lleno de tantas virtudes, que Allende decide que Murrieta sea el que muera por ser un modelo de hombre no productivo para la sociedad y lo mantiene vivo a Tao Chi’en. Lo mismo sucede con Leonardo Gamboa, quien Cirilo Valverde al final de la película, hace que lo asesinen, es decir, esta clase de hombres que en cierto modo son una lacra para lograr un mundo mejor, es preferible desaparecerlos de la faz de la tierra literalmente. Este concepto lo manifiesto sin inclinarme a la posición de que la mejor opción que pudieron tener los escritores, fuera que tuviesen que morir, sino más bien, me conceptualizo positivamente en que el bien siempre será superior al mal sea por las leyes divinas o del hombre.

Elpidio (La Vida es Silbar) al igual que Tao Chi’en logran liberarse de sus ataduras del pasado. Elpidio finalmente siendo adulto corta el cordón umbilical que le tenía pegado a Cuba su madre adoptiva, quien en su inconsciente ella lo perseguía con un acuse de consciencia cada vez que cometía algún error. Tao Chi’en también logra desligarse del recuerdo de su esposa Lin. Cuando esto sucede, para ellos es como un renacer, sus vidas empiezan con un nuevo horizonte para alcanzar una vida a plenitud.

Joaquín Andieta era un pobretón con grandes ideales cuando vivía en Chile, no tenía dinero para viajar a California y robó para poder comprar su boleto de embarque. Robar es un delito, no importa si la persona lo hace por la fuerza, o sin violencia. Andieta se apoderó de algo que no era suyo, y por lo tanto lo denominará ¡ladrón! Jacob Freemont creó el personaje, Joaquín Murrieta, a quienes algunos lo comparan como un Robin Hood, es considerado el ídolo de los pobres, o más bien para que suene como un héroe, lo llamaré justiciero bondadoso. Robin Hood sería como un relato épico donde él le robaba a los ricos para dárselo a los pobres, y en La Hija de la Fortuna, Murrieta es el héroe para los necesitados, en verdad ambos personajes son declarados los anti héroes. Entonces, ¿Joaquín Murrieta es un héroe o es un villano? ¿Con cuál me quedo yo? Tengo muy bien definida mi respuesta, es decir, que, aunque para algunos el robo tenga razonables justificaciones, para mi Murrieta es un ¡Ladronzuelo!

Los héroes o antihéroes no son maleantes. Sin embargo, Allende no pudo dejar de mencionar a este personaje que existió en aquella época, el cual anda aun campante por los caminos como viene sucediendo desde la época de los cavernícolas, matando suciamente con la excusa de que si se mata en la calle es un asesino, pero si se mata en la guerra es un héroe. ¡No, quien mata y roba por dinero, jamás será un héroe!

Eliza Sommer creció en Chile encerrada entre cuatro paredes, fue criada con costumbres victorianas. Cuando viaja a California en busca de su amado escurridizo Joaquín Andieta, transforma su vestimenta femenina para usar pantalones. Ella se quita el corsé, las enaguas, y los vestidos que usó cuando vivía con los Sommers en Valparaíso. Su libertad, la llegó a alcanzar en California después de tanto ir y venir, con una falsa identidad de un muchacho chino y luego como un vaquero llamado Elías Andieta. Aunque con el pasar de los años después de saber que Andieta está muerto, ella vuelve a recobrar su naturaleza de ser una mujer y vuelve a resurgir su delicadeza y suavidad.

Una de las sombras de Eliza era Paulina del Valle ya que Paulina rompía todos los esquemas marcados por la sociedad machista de aquella época, por lo tanto, Paulina supo escoger un buen marido para trabajar en equipo sobre un bien común, sin tener que estar bajo su padre o su marido o cualquier hombre como un ser inferior, y sin voz en la toma de decisiones en cuanto a negocios o caprichos que ella quiso darse sin tener que ser una mujer conformista o esperando que otros decidan por ella. Tal vez por todo esto, Eliza se veía reflejada en ella, quizá su deseo de ser algún día libre como proyectaba ser Paulina, tal vez su visión hacia el mundo hubiera sido diferente si tal vez ella se hubiera quedado en Chile.

Allende antes de que Eliza viaje a California muestra a Eliza sin ningún patrón heroico, pero cuando empieza una nueva vida en California la muestra como una mujer valerosa que vive innumerables aventuras, siendo rebelde en ciertas ocasiones, pero también proyecta a una mujer ciega de amor, este arrastre de ceguera no le permite ver las imperfecciones de su amado Joaquín. El animus de Eliza se hace presente cuando ella busca en Andieta a un hombre real, pero este se ha esfumado, por lo tanto, tardará mucho para que se dé cuenta de su error, mientras no lo supere su animus no la dejará en paz y seguirá pensando en un amor idealizado y no en el verdadero, que finalmente lo descubre junto a Tao Chi'en cuando deciden ir juntos por el mismo camino.

Eliza es una mujer que tiene una combinación de inocencia y erotismo, quien en algún momento fue rica, y luego supo lo que era la pobreza en donde no hay lugar para las apariencias. Allende titula su libro, Hija de Fortuna, pero realmente no creo que Eliza fue muy afortunada, porque vivir en un encierro donde existen reglas que cumplir, en una época donde no se podía casar con el hombre que se amaba, sino el que le escogieran, donde sufre un aborto, y también ve con sus propios ojos los vicios que rebosan de pecados los burdeles, y donde es testigo ocular de la prostitución de niñas. En fin, el camino de infortunio, llevó a Eliza a la infelicidad, esperemos que la vida que va a llevar con Tao Chi'en se convierta en la verdadera fortuna de la que talvez se refiera Allende, es decir, que su espíritu la lleve hacia la alegría de amar y sentirse correspondida con un amor verdadero, si es que realmente ese será su destino, y aunque como quiera que sea, ella nunca podrá olvidar su pasado.

Haber leído Hija de la Fortuna, fue casi como un ritual, y de vez en cuando llegué a sentir aflicción cuando alguien iba a morir. No quise leer el libro todo de golpe, más bien lo hice como aquellos que beben pequeños tragos de un vaso de whisky.  Necesité leer unas horas, un día, luego me llevé conmigo una parte de la historia, y la iba rumiando entre gritos con sangre y silencios del desierto.  Mi lectura no fue bajo los árboles, ni me senté en un sillón frente a un balcón que diese a un parque, sino más bien, lo hice como si estuviera montada sobre un caballo brioso, como si estuviera en el desequilibrio del revoloteo de las olas en un mar agitado, como si el huracán hubiera derribado mi dignidad, y el ardor del fuego de la leña verde hubiese quemado mis indomables aventuras de pecado.

Sentí a los personajes como un entramado fascinante, sensación de placer que ningún otro libro me había satisfecho.  Algunas historias empezaron a coincidir con los recuerdos personales de mi propio pasado.  Otras fueron como un ataque profundo a mi vida privada, llegando a veces a interiorizarme en el personaje de Eliza, como cuando ella, “Con los ojos entrecerrados aspire el olor a ropa húmeda, a jabón ordinario y sudor fresco.  Un río de lava ardiente la recorrió por dentro, le flaquearon los huesos y en un instante de pánico creyó que en verdad se estaba muriendo” (Allende.1998.93)

            ¡Qué nostalgia!, ¡Qué tristeza! Así sentí el final del libro, fue como si terminara una relación después de haber amado con locura, con un amor arrasador, aunque no sé si mejor definirlo como abrasador, así como lo fueron las cartas de Joaquín Andieta, que se parecen a algunas que aún están enterradas bajo el huerto de los desengaños y que nunca las pude exhumar.  Me hubiera gustado que Isabel Allende no hubiese cerrado aún el telón, ya que Eliza Sommer no podría volver a sentir ese amor tan desenfrenado que tuvo con Joaquín Andieta.  Con Tao Chi’en, Eliza encontrará la paz, el equilibrio, pero no un amor que enardecería nuevamente los excéntricos y febriles impulsos que el destino dispuso cuando ella amó con locura a Andieta. 


            A veces me pregunto si me falta mucho por vivir, si fuese así, me gustaría leer al menos cinco cartas de las que escribe Andieta, y todas las cartas de Miss Rose, y así saber que, en la vida real, cada día que comienza trae consigo una nueva historia. Ahora está cayendo algo de lluvia, hace un poco de frío, pero cuando desentierre las cartas de Joaquín Andieta sentiré todo el calor de esa pasión que nunca dejó de arder en mis más ocultas y prohibidas tentaciones en búsqueda del placer.  Tal vez algún día, al igual que Eliza Sommer, yo también pueda decir, “ya estoy libre”, pero si no lo logro, Allende tendrá la exclusividad de reinventar mi vida a través de algún personaje parecido al de Paulina del Valle.


Obras citadas

Allende, Isabel. Hija de la Fortuna. España. Plaza & Janes Editores, S.A.1998. Impreso.

Pérez, Fernando. La Vida es Silbar. Cuba. 1998. Red: Abril 2013.

Valverde, Cirilo. Cecilia Valdés o La loma del Angel. De Ana María Hernández.  Estados Unidos de             América: Stockero, 2013. Impreso.

✏️SANDRA SALGADO MENDOZA
Nueva York, 9 de mayo de 2013


"LA VIDA ES SILBAR". ✏️ Por Fernando Pérez. - [Ensayo]





La Vida es silbar


Fernando Pérez


Fernando Pérez es un cineasta cubano representante de la producción cinematográfica asociada con la Cuba revolucionaria.  Entre sus películas más destacadas están Hello Hemingway (1990), Madagascar (1994), La Vida es Silbar(1998) y la última Suite Habana (2003). 


En La vida es silbar, Bebé es el primer personaje que aparece, quien durante su niñez no habla sino que más bien se comunica silbando, esto podría considerarse un símbolo de expresión, mas sin embargo, Cuba Valdés, la directora del orfanato les enseñan a los niños a aprender hablar y les hace repetir con voz alta, fonéticamente la palabra i-gual-dad, pero Bebé sigue silbando.  Entonces, Bebe es llevada a una bodega vacía y sentada en una silla, la maestra le dice, “repita conmigo, ca-ra-col”, ya que la bebé  tiene que hablar, entonces se escucha un eco, tiene que hablar, tiene que hablar.  Este tipo de enseñanza es una muestra de que en Cuba se les enseñaba a los niños que no debían quedarse callados, y que la expresión hablada era el mejor modo para que pudieran manifestarse sin temor, y sin utilizar otros lenguajes donde tal vez no sean escuchados.  Cuba fue tan buena maestra que ayudó a Bebe a lograr que ella pudiera expresarse con libertad y sin tapujos, sus pensamientos y sentimientos, tal vez por eso, ella se convierte en la narradora misteriosa de la película.


Todos los personajes principales de la película son huérfanos.  Tanto Sidney hijos o padres, los papeles están relacionados con la maternidad.  En el caso del personaje de Julia, quien sufre de narcolepsia y desmayos.  Una prueba de esto sucede cuando está dando un discurso en la casa de beneficencia y empieza a bostezar, y cae al piso con el ramo de flores que tenía en sus manos.  Esto sucede porque ella tiene un trauma en su pasado que no logra superar y que ha hecho que lleve una vida de soledad.  Julia al no saber la causa de esta condición de salud, busca la ayuda de un psicólogo, el doctor Fernando, quien le ayuda a descubrir que ella no es la única que se desmaya cuando escucha cierta palabra, que hay otras personas que les pasa lo mismo, en el caso específico de Julia es la palabra sexo.  Julia decide contarle su vida al doctor sobre lo que ella abandonó a su hija, como si fuera la historia de una amiga, entonces al verse descubierta por el doctor, éste la presiona para que salga y grite al mundo sus verdades, entonces el doctor, sin importarle su profesionalismo también sale a la calle y grita, “yo tampoco conocí a mi padre”. Esta es una representación de que en Cuba muchas personas temían escuchar ideas o palabras, y mostraban una debilidad a desmayarse por tener guardado en su yo interno todos sus complejos.  Para Julia es traumante recordar que la gente del pueblo se burlaba de ella, ya que todavía le quedaba el estigma de haber quedado embarazada sin estar casada.


Mariana es una joven bailarina de ballet quien tiene adicción al sexo, es decir le gusta el movimiento de su cuerpo y el de los hombres también, talvez por eso a través del ballet puede manifestar su naturaleza. Ella está en la búsqueda del papel principal de la obra teatral Giselle. Entonces, ella va a la iglesia y promete a Dios llevar una vida sin fornicación a cambio de que la directora del ballet, madame Garcés le dé la oportunidad de obtener el papel estelar. En esta vida hay muchas Marianas, quienes prometen ante una divinidad que cambiarán sus vidas en recompensa de un deseo conferido.  En el caso de Mariana, ella sí cumple su promesa a pesar de que se enamora apasionadamente de Ismael su pareja en el ballet.


Elpidio Valdés es el niño de los ojos claros, el del sanatorio.  Él no fue como su madre Cuba quería que fuese.  El era un delincuente que vivía en un submundo de pobreza en un barrio en La Habana, el mismo que fue un músico fracasado. Cada vez que él comete malas acciones, se le aparece en su subconsciente Bola de Nieve, enviándole mensajes de moralidad.  Uno de esos momentos es cuando le robó la billetera a la extranjera, y se la devolvió sin el dinero. Elpidio siempre está en la búsqueda de que su mamá apruebe su accionar.  Transcurrirá mucho tiempo para que Elpidio sea un hombre renovado, pero finalmente lo logra cuando se enamora de la turista, quien trabaja en Greenpeace, y con quien decide irse junto a ella dejando La Habana en un globo amarillo.  Elpidio habla consigo mismo y le dice a su madre, frente a la imagen de Changó donde aparece la cara de Bebé, “déjame pensar como yo quiera, no voy a cambiar, pero tampoco puedo vivir sin ti, si tu quieres acéptame como soy, mas que mi música me lleve”. Esta sería una prueba de que él ya no estaría atado a la aprobación de Bola de Nieve, quien  le exigía que llevase una vida regida dentro de los códigos de buena conducta y moralidad.


Los personajes, Julia, Mariana y Elpidio no se conocen entre sí, sin embargo, ellos tendrán un encuentro a las 4:44 pm, el 4 de Diciembre, el día de la celebración de Santa Bárbara en la Plaza de la Revolución. El doctor Fernando quien no asistirá a ese lugar, le dice a Julia que la esperará allí, y que no tuviese miedo.  En aquel lugar, el día del encuentro. empieza a llover como si fuera un baño curativo.  Elpidio se arrodilla y grita con los brazos abiertos, “¡Cuba!”.  Mariana, quien también forma parte de este triángulo, portando en su pecho el crucifijo, hecho que hace que Elpidio y Julia se den cuenta de que tienen una conexión con ella en el pasado. Bebé es la narradora, y forma parte del limbo como testigo de este encuentro, ella tal vez no sepa que probablemente Julia sea su mamá, quien la abandonó con pocos meses de nacida. El final tiene un toque de melancolía donde aparece Bebé sentada en el malecón de La Habana, mientras que Bola de Nieve aparece silbando, al igual que muchas personas van por la misma plaza hacienda lo mismo.  Ninguno de ellos sonríe, son como títeres,  momias, soldados, robots, que se dejan manipular por las ideas de otros, sin hablar, gritar, reclamar, sin hacer conocer sus ideologías, o quizá silbar para ellos, es más bien una forma de meditar.


En la trama hay personajes que no pertenecen a la clase adinerada.  Entre ellos está el taxista, quien escucha los diferentes problemas que tienen los marginados de La Habana, el mismo que siempre coincide en encontrarse con Julia. También hay otro taxista, representando la honestidad del pueblo cubano, quien devuelve a un turista un maletín que contenía mucho dinero, algo que tal vez Elpidio nunca lo hubiera hecho. Hay un personaje muy particular, el que se pasa horas viendo como los caracoles son perfectos, porque su creencia es que éstos pueden vivir en el extranjero, sin embargo, Elpidio tiene una opinión diferente, y le dice al caracolero que estos caracoles se arrastran, a lo que el hombre de los caracoles contesta, “no, están cerca de la tierra”.  Es allí cuando Elpido empieza a reflexionar si dejaría su tierra natal Cuba ,y se iría con su novia, tal como lo harían los caracoles, quienes llevan su casa por donde quieran que vayan.  Interpretando esto, sería que los cubanos podrían llevar su patria consigo en cualquier viaje que emprendieron. Otro personaje que forma parte del conglomerado cubano, es el que le pregunta a Elpidio que si él es bonito, pero éste le contesta que es feo.  Para algunas personas la opinión de otros es la convicción de una verdad.  Elpidio al darse cuenta que ha lastimado la sensibilidad de su amor propio, le pide disculpas retirando lo dicho y alentandolos con frases optimistas.  Entonces, Elpidio al reconciliarse con el que se auto denomina feo, se reconcilia consigo mismo.


La vida es silbar es una película donde hay orfandad social, representando la cantidad de niños que se quedaron sin sus padres en la época de la revolución cubana.  También se incluyen las superticiones, sean estos, la hora 4:44pm, los ritos de adoración afro-cubanos que hace el Elpidio hacia Changó y otros a  Ochún, la religión Cristiana, la música, la psicología, la sexualidad de Mariana, la ecología de la turista, las huellas raciales afro-cubanas que representan los músicos, negros y mulatos, y también los bailarines con su sensualidad en la cultura negra-cubana de La Habana de aquella época. 


La intertextualidad cuyo concepto lo entiendo como la repetición y absorción de un texto en otro texto, sin que sea un plagio sino más bien una alusión literaria, se  manifiesta en la obra de ballet, Giselle, que es una forma de repetir la historia que está viviendo Mariana como bailarina.  En una de las escenas de la locura de Giselle, madame Garcés advierte que Mariana  está creando su Giselle con su propio sufrimiento. Por ello, la directora le dice, “nos ganaste a todos, a mí, a Ismael, eres la bailarina más admirable que he visto en toda mi vida, no te rindas”.  El director deLa vida es Silbar, no pudo haber escogido mejor intexto que éste, porque en él pudo enunciar una clara percepción para conocer a los personajes, como en el caso de Giselle una mujer que le apasionan los hombres y el sexo, a diferencia de Julia que apenas escucha la palabra sexo se desmaya.  Mariana  vive su sexualidad a plena luz y sin tabúes, en cambio Julia vive con los recuerdos de una sexualidad que le trajo vergüenza ante la sociedad y  que no puede superar en su memoria y en su subconsciente. Giselle tiene un papel activo en las relaciones personales y sexuales, y Julia no ve al sexo como un instrumento de placer. 


Elpidio en su adoración a Changó en La vida es Silbar y el personaje de Cecilia como Ochún en Cecilia Valdés, idolatran a estas deidades. Elpidio podría sentirse identificado con Changó porque es el Dios de la música y representa el mayor número de las imperfecciones humanas, y también es mujeriego entre otras atribuciones.  Entonces, Elpidio tiene un característica parecida a Changó, por su virilidad en tener muchas mujeres, por eso él lo adora como un Dios supremo, y tiene su imagen en su casa, con quien habla como si fuera su mejor amigo. Por otro lado está Ochún que se sincretiza con la Virgen de la Caridad del Cobre en Cuba, como una deidad seductora que al igual que Cecilia representa el símbolo de la coquetería y la sexualidad femenina.  En ambas producciones del cine, se muestra a un pueblo cubano que cree en sus deidades porque tienen poderes reales. 


El silbido eterno de aquellos cubanos, me ha quedado silente en mi pentagrama mental. Aquellos silbadores debieron haber hecho una sinfonía estruendosa, para que retumbara en los oídos sordos de los castristas, al expresar los lamentos, melancolías y desencantos del contingente cubano.


http://youtu.be/Ox_ZDLCsLc8


Nueva York, 4 de abril de 2013

✏️ Sandra Salgado Mendoza




“Mas no lo mate con armas, le di una muerte...” ALFONSINA STORNI


"Si ustedes me preguntan qué es mi poesía...” PABLO NERUDA














Nueva York, Diciembre del 2013

Pablo Neruda

"Si ustedes me preguntan qué es mi poesía, 
debo decirles: no sé; 
pero si le preguntan a mi poesía, 
ella, les dirá quién soy yo”.
Pablo Neruda.

       Intentar escribir algo de Pablo Neruda sin haber hablado nunca con él, y sin haberlo escuchado, no es mucho lo que puedo decir.  Es lo mismo, que si alguien intentara hablar algo sobre mí sin conocerme.  Sin embargo, como no es el propósito de hablar sobre Neruda como hombre, quiero mas bien expresarme con ostestanción acerca de su poesía, la misma que descubrí hace pocas semanas una repentina atracción hacia sus letras.  Esta admiración por la obra poética de Neruda no es absoluta, porque también admiro a César Vallejo.  Ambos me han hecho conocer a través de sus poemas, la justicia y la libertad que busca todo ser humano.   Quiero mencionar que desconozco fisicamente la patria de Neruda, su historia, literatura y geografia, pero muy a pesar de esto, al haber leído muy pocos de sus poemas, me hace sentir un poco inhibida al querer dar mi opinion meritoria sobre su producción poética.  Cada verso suyo es para mí como un ritual, como una expresión de un misterio. He notado que al querer escribir sobre Neruda, me entrometo en primera persona con frecuencia, talvez lo hago porque siento que a través de su poesía soy un testigo, o creo ser un testigo viviente en cada una de sus etapas literarias.  Leyendo a Neruda me hizo reconocer que su poesía me enseñó a aprender a vivir.

        Alguna vez leí en mi adolescencia el Poema XX de Neruda, hoy han transcurrido 25 años desde aquel entonces, y lo he vuelto a leer, “Puedo escribir los versos mas tristes esta noches...”. Lo que senti al leer ese poema en mi adolescencia puedo describirlo como un empezar a abrir los ojos de mi consciencia, y ver un panorama hacia la vida que aún era oscuro para mí. Es un poema inolvidable que vive en todo enamorado.  Neruda paso por diferentes etapas de transformación en su poesía, yo al igual que él,  también he pasado por un momento de cambios mentales y sentimentales, talvez por eso me siento identificada con sus versos.

        He señalado en cada página con lápiz, los trozos que me han parecido más representativos y bellos para mí, esto demuestra mi gusto hacia muchísimos versos escritos por Pablo Neruda, algunos de ellos fueron escritos en pleno placer hace mas de 50 años. Leer el "Canto General” (1950), un canto a América, es una de sus obras más poderosas, el cual contiene historia y crónica vivida con un pensamiento de madurez del poeta y con altísima poesía llena de sátiras,  "Si Ud. nace tonto en Rumania / sigue la carrera de tonto, / si Ud. es tonto en Avignon / su calidad es conocida / por las viejas piedras de Francia, / por las escuelas y los chicos / irrespetuosos de las granjas. / Pero si Ud. nace tonto en Chile / pronto lo harán Embajador”, dándome como resultado interpretarla como una obra de índole humana y moral, en donde el poeta juzga al hombre y condena lo que considera el mal.  

        Entre los poemas de “Canto General" figura, “Alturas de Macchu Picchu”, el poeta llega hasta las ruinas de la ciudad incaica, las mira como signo de grandeza en el pasado, que en ese momento eran un signo de toda la miseria humana que pasaron los que habitaron ese lugar, y entonces lo lleva a interrogarlas, "Piedra en la piedra, el hombre, dónde estuvo? / Aire en el aire, el hombre, dónde estuvo? / Tiempo en el tiempo, el hombre, dónde estuvo?”, y medita sobre su significado, teniendo un diálogo de ida y vuelta, como si alguien lo esperara al ascender hasta la torre y luego al descender hasta el abismo, para llegar renovado de espiritualidad "Alguien que me esperó entre los violines encontró un mundo como una torre enterrada hundiendo su espiral más abajo de todas las hojas de color de ronco azufre: más abajo, en el oro de la geología, como una espada envuelta en meteoros, hundí la mano turbulenta y dulce en lo más genital de lo terrestre./Puse la frente entre las olas profundas, descendí como gota entre la paz sulfúrica, y, como un ciego, regresé al jazmín de la gastada primavera humana”.

        Neruda hace una elegía a las ruinas de Macchu Picchu, es decir, expresa una lamentación ante una ciudad desierta y una comunidad destruida, pero no es una elegía por la muerte de alguien, sino una elegía heróica que llora la destrucción de un pueblo. En el canto, Neruda expresa la ceguera de su pasado y su existencia, también  su experiencia cercana entre la naturaleza y el hombre. Neruda nos menciona a la muerte más de una vez en su poema, es como si la muerte fuese un ritual, "La poderosa muerte me invitó muchas veces: era como sal invisible en las olas y lo que su invisible sabor diseminaba era como mitades de hundimientos y altura o vastas construcciones de viento y ventisquero. (...) pero, ancho mar, oh muerte! de ola en ola no vienes, sino como un galope de claridad nocturna o como los totales números de la noche”. Es una muerte en soledad, "(...) entonces fui por calle y calle y río y río y ciudad y ciudad y cama y cama, y atravesó el desierto mi máscara salobre y en las últimas casas humilladas, sin lámpara, sin fuego, sin pan, sin piedra, sin silencio, solo, rodé muriendo de mi propia muerte”. 

        Neruda se refiere a la muerte con miedo y a la vez como si muriera varias veces, (...) "una pequeña muerte / de alas gruesas / entraba en cada hombre como una corta lanza / ... / todos desfallecieron esperando su muerte, su corta muerte diaria / y su quebranto aciago de cada día era / como una copa negra que bebían temblando”.  El poeta en su forma de describir la muerte ha hace poderosa y  verdadera, "No eras tú, muerte grave, ave de plumas férreas, la que el pobre heredero de las habitaciones llevaba entre alimentos apresurados, bajo la piel vacía: era algo, un pobre pétalo de cuerda exterminada: un átomo del pecho que no vino al combate o el áspero rocío que no cayó en la frente”.

        Como mencione anteriormente, este poema no es una elegia funeral, es mas bien una elegia que exhalta el heroismo. Sin embargo, Neruda nos sigue llevando cogidos de la mano junto a la muerte en sus versos, "Muertos de un solo abismo, sombras de una hondonada, la profunda, es así como al tamaño de vuestra magnitud vino la verdadera, la más abrasadora muerte y desde las rocas taladradas, desde los capiteles escarlata, desde los acueductos escalares os desplomásteis como en un otoño en una sola muerte”. 

        Neruda al contemplar este monumento andino, se lamenta de la destrucción de la vida, entonces el poeta en forma compasiva a manera de renovarse en si mismo, da vida a los enterrados, y se comunica con ellos prestándoles su voz, "A través del confuso esplendor, a través de la noche de piedra, déjame hundirla mano y deja que en mí palpite, como un ave mil años prisionera, el viejo corazón del olvidado! (...) Sube a nacer conmigo hermano”. "Dame la mano desde la profunda zona de tu dolor diseminado(...)" "Yo vengo a hablar por vuestra boca muerta. A través de la tierra juntad todos los silenciosos labios derramados y desde el fondo habladme toda esta larga noche como si yo estuviera con vosotros anclado,(...)” Dadme el silencio, el agua, la esperanza. Dadme la lucha, el hierro, los volcanes. Apegadme los cuerpos como imanes. Acudid a mis venas y a mi boca. Hablad por mis palabras y mi sangre”. Neruda quiere ser la voz de los humillados, para que todos los que fueron ofendidos tenga resurrección. Neruda en el final de sus versos, expresa una pasividad como una forma de consolación, haciendo que este poema épico permanezca inmortal para acompañar a las luchas del hombre en busca del camino del humanismo. 

        Además de haber dicho que la poesía de Neruda me enseñó a aprender a vivir, voy a tratar de compartir lo que he aprendido tanto en las aulas como en la vida.  Por consecuencia, mi compromiso será entregar a otros, enseñando, al menos algo de lo que he recibido, es decir transmitir estas enseñanzas de Neruda, cuya acción tiene mucho que enseñarnos a los latinoamericanos. No quiero ser egoísta y quedarme con el conocimiento únicamente para mi, ni tampoco solo compartirlo con los seres más cercanos a mí.  Quiero compartir esta belleza de poesía, y que esos versos salgan de los archivos de las bibliotecas.  Como lo voy hacer?, enseñando, que cosa más hermosa que enseñar y aprender, además esto sería una forma de aportar al arte y a la cultura hispanoamericana. 

sábado, 24 de octubre de 2015

"Una autobiografia de fantasias"

 ¿Quien soy yo y de donde vengo?




Una autobiografia de fantasias


Mi nombre es Sandra Salgado Mendoza y naci en Ecuador. Soy hija de Manuela, manabita, quien recibio unicamente una educación primaria ya que su padre le dio estudios superiores solamente a los hijos varones. Mi padre, Teodoro, manaba, un autodidacta y un erudito para mi, graduado como Ingeniero Agrónomo, interesado en las lenguas extranjeras, geografía, astronomía, historia universal, medicina y con vocación innata para la enseñanza, falleció en el 2007 y es a quien idolatre más que a Dios, a Jesús y a la Virgen Maria. Tengo un único hermano, Teodoro, con quien de jovencita mi madre me enviaba a las fiestas para que me cuidara. Mi esposo Ervis, guayaquileño,  a quien escogi para confiarle mis dudas, mis tristezas y mis inquietudes. Es con él con quien estoy casada desde 1998, y con quien tuve un hijo que nunca nació.
Mi infancia estuvo llena de fantasías y pobreza, viviendo frente al río, en una casa sin puertas en los dormitorios y con una letrina en el patio, cuya ventana tenia una vista hacia un potrero donde estaban las vacas, los chiqueros de los puercos y un limonal. Mi madre, quien está empezando su edad senil, me vistió con los retazos de las telas de sus clientas cuando su ocupación fue ser costurera. Vivi una vida sin muñecas, sin televisión, con planchas de carbón, pelando higuerillas, rallando yuca, dando de comer a las palomas, lavando la ropa en batea, matando y pelando gallinas y caminando sobre los tendidos de cacao. Mi escuela, cuan lejos quedaba, allá en la loma, donde nos esperaba un vaso de colada, recibiendo clases en dos jornadas, en la mañana y también en la tarde.  Mis despertares empezaban con el ruido de los pasos de mi padre sobre un piso de madera que tronaba, y luego la radio con las noticias diciendo que habían mandado la encomienda con mercadería a fulano de tal, en una mula que llegaría una semana después. Yo sabía que se había terminado el día, cuando el sol se escondía y mi tío que vivía al frente apagaba la planta eléctrica a las ocho de la noche en ese pueblo llamado ¨San Isidro¨, donde se sabía que había alguien despierto porque tenían alguna vela prendida.  El fin de semana, eran los días en que junto con mi hermano nadábamos en el río, en alguna poza favorita, donde el ganado y los caballos bebían agua.  Subirse a los arboles a comer mango, era una de las experiencias en que se podía socializar con los niños ricos y aunque ellos tenían la piel blanca y rosada, yo siempre lucia amarillenta, talvez seria por comer mango diariamente durante el tiempo de la cosecha. El premio que me daban mis padres por buen comportamiento, era escoger el mejor mular para competir con mi hermano en una carrera, era algo así como pertenecer a la orden de los Caballeros de España.   Un loro viejo, llamado Pánfilo, fue testigo de lo feliz que fui durante mi niñez.  

Mi juventud avanzó llevando a cuesta mis inseguridades hacia un mundo moderno.  Esto sucede cuando mis padres me envían a estudiar a una gran ciudad, Quito la capital de Ecuador, donde cursé mi educación secundaria y luego la termine en Babahoyo, mi ciudad natal. Yo, una señorita humilde, con la equivocada idea de que en este mundo solo había gente buena, me encontré  ante una sociedad pudiente, donde valía más, aquel que tenía dinero, mas no conocimientos, donde estaban marcadas las clases sociales, los pobres y los ricos, los negros y los blancos y también el regionalismo.  En aquella etapa de mi vida, quedé maravillada con la televisión en blanco y negro, sin siquiera pensar que algún día yo llegaría a conocer Hollywood.  Extrañaba mucho a mi hermano Teodoro, no había con quien jugar al trompo, ni pelearse por el muslo en el plato del caldo de gallina, no estaba el ruido del riachuelo, ni el cantar de los pajaritos, ni mis amigos del coro de la iglesia, ni la gatita que con amor mi padre me había regalado, ni el cristo colgado sobre en el respaldar de mi cama, ni la bendición de Dios de mi madre, ni la lectura de las fábulas, ni Don Quijote de la Mancha, Romeo y Julieta, El Cid Campeador, la dinastía de los emperadores, la mitología griega y romana, las frases célebres de los filósofos y pensadores, que con voz narrativa y  elocuente oratoria, mi padre le daba vida  a cada personaje y también a cada  poema de Bécquer, Borges, García Lorca, Benedetti, Mistral, Nervo, Neruda, Unamuno y Zorrilla. 
Mi madurez de ayer, mis errores, mis aciertos, mis pasiones, mi religión, mis recuerdos, mis secretos, todo me traje a la ciudad de Nueva York en el 2001.  Doce años más tarde, en esta metrópoli del mundo, decido volver a encontrarme con mi identidad nacional para cumplir un sueño, ser una escritora.  Entonces, hoy he vuelto a las aulas de la universidad,  donde vislumbro un camino de éxitos, para que mi lengua natal siga imperando en el mundo y no continúe el vómito de la patanería y la vulgaridad como lengua.  He aquí yo, la que no tiene máscaras de lujo porque nunca olvida de dónde viene, ni hacia dónde va, y quien con su madre viva y las caricias de su esposo, trata de encontrar el encanto de esta vida.
SANDRA SALGADO MENDOZA Nueva York, 20 de marzo de 2013

LUCRECIA BORGIA.- “Miradas"



Tu perdición por mirar senos perfectos en otro abismo,
ha hecho que mi respiracion contaminada de veneno ardiente,
y mi mirada perversa, inicie un ritual depredador hacia ti. 

El hedor de tu perversion ha distorsionado tu mente,
y si caes otra vez en ese abismo del deseo,
te salpicaré un coctel de hiel afrodisiaco
para que con tus ojos ensangrentados de delirio,
jamás puedan volver a mirar otros senos que no sean los mios.


Sandra Salgado (New York City, Enero 2012)

viernes, 23 de octubre de 2015

"El Secreto de mi Armario"

Contadole mis secretos a mama. 



Quitese la venda mami!, este es mi armario desordenado. Usted descubrirá los secretos más increíbles que han sido encerrados allí por muchos años. Detrás de esa puerta, encontrará la moda mas inverosimil del ayer y del hoy, donde todas las estaciones del tiempo están colgadas en la misma percha. ¿Estás lista? Esta aventura estará llena de suspenso!

Toquemos a la puerta antes de entrar, todo está tranquilo, sin algarabia, sin entusiasmo, parece que hoy no es día de fiesta. Voy a abrir la puerta lentamente donde las bisagras cantaran el eco triste del "Claro de Luna" de Beethoven. ¡Madre! Aquí está uno de mis secretos, el Ave de Fuego, quien un día con mi plumaje rojo en el cuello, arranque mi máscara, y vole en busca de mi libertad. Más allá están las montañas de suéteres verdes, donde un día llegue muy alto, y también están mis bufandas que abrigaron mi pecho en los días en que mi corazón necesito sentir al abrigo de una madre. Cuántos caminos he recorrido, llegue a ser un ciempiés vistiendo botas, sandalias, zapatos de tacón y, a veces descalza, dudando qué camino elegir, si el de conformismo, o el del éxito pero sin perder mis valores morales. Este armario esta vomitando lo que tenia guardado en sus entrañas.

Madre, siéntate aquí y mira este maniquí, es tu hija, que con el mismo maletín, sale todos los días a la escuela en busca de cumplir tu sueño, el verme graduada de la universidad. Mira alla, esos pantalones de colores brillantes,  me los pongo en esos días en que me convierto en un camaleón, cuando tengo cambios drásticos de mi personalidad, en donde un día soy una mujer extrovertida, y otro día, soy tímida e insegura. Este armario que fue silenciado hace muchos años, hoy quiso hablar contigo.

Ven mamá, ayúdame a desatar estos cinturones de miedo, quiero escapar del miedo de vivir sola. Recuerdas esta corbata floreada, lo uso para separar las páginas del libro de mis placeres, donde mis pecados, sólo Dios los podría perdonar, y tú, que eres mi madre. Mira esa caja con un liston rosado, no lo he abierto desde hace más de una década, es mi baúl de los dulces recuerdos, donde están guardados los vestiditos mi tierna hijita, tu nieta Miel Celeste, hoy tendria 15 años. Abrir este armario oscuro, me ha hecho despojar de mis disfraces y sentir alivio en mi pesada carga.

Ha oscurecido temprano hoy, el otono ha llegado, me vestiré con mis faldas y medias de lana, así como tu lo hiciste cuando mi padre estaba vivo. Si el estuviera ahora en frente de mi armario, yo no tendría que contarle ningún secreto, él sabía todo sobre mí, incluso sabría que el día de su funeral, yo me me pondria las  perlas blancas que un día, él con amor me las dio, y también el sabría que yo vestiria con un color triste, el negro, el color del desaliento, sin brillo, sin vida y sin alegría. El siempre sabía de qué color mis sentimientos estaban vestidos. Madre entiendes ahora cuan desordenado estaba mi armario.

El armario de ayer y de hoy, donde muchos secretos están escondidos, hoy se abrió ante los ojos de mi madre. El armario desordenado tiene muchas historias significativas, y mi madre lo ha recorrido hoy a traves de los caminos de mis sueños, miedos, recuerdos, alegrías y tristezas. Este armario oscuro se ha cerrado otra vez, a lo mejor se vuelve a abrir en el otoño de mi vejez, pero mientras tanto, gracias mamá por ayudarme a vaciar mi armario, que estaba lleno de frustraciones.

Sandra Salgado (New York City, Noviembre 19, 2015)



LUCRECIA BORGIA.- “Disfraces"

DISFRACES


Estoy vestida con mi traje de pecado, no tengo inhibiciones, y si tuviera que desnudarme, entonces tendria que confesarme, redimirme para que me juzguen por mi falta de pudor, y por las tentaciones que tengo en el paraiso.

¿Eres tú quien me va a liberar de mis pecados? ¿Eres tú quien va a juzgar mis desaciertos?¿Eres tú quien va a salvar el mundo de la complejidad de los rumores, de las falsedades y de los errores de los demas?

No permitiré que nadie me arrranque mis ilusiones, ni que me cierren la blusa donde guardo mis impulsos, ni bordaré una mantilla para esconder mis tentaciones.

Sandra Salgado (New York City, Enero 2012)

Imagen: Grus Lindgren, artista

LUCRECIA BORGIA.- “Castigo"




CASTIGO


En la mitad de tu corazón, encontré gusarapos
con deseos de devorar mi abominable veneno,
pero por haberte marchado de tu inservible pocilga
sin la venia de mi tribunal, castigaré tus arterias
para que sean las serpientes, quienes supuren
tus gusanos moribundos, hambrientos
del aliento de mi venerada lujuria.




Por: SANDRA SALGADO MENDOZA
Nueva York, 10 enero de 2012




Imagen: Alexandre-Denis-Abel de Pujol, Ixion Enchained in Tartarus, 1824

LUCRECIA BORGIA.- “Irreverencia"


IRREVERENCIA






Con la rebelion de mis letras voy a seguir irrespetando tus lineas,
tus palabras, tus libros, tus derechos, porque soy la dueña de tus fantasias,
y patearé con mi mirada tu castillo de poesias,
saltándome del lirismo a la versatilidad de la prosa,
sin el derroche de dulzura de poemas consagrados,
sino con los dardos de satira que atraviesan mi cuerpo en la madrugada
cuando tengo que mostrar mis pechos en el espejo,
para luego, con una copa que humedece mi voz, desdibujar en un papel,
una danza que hormiguea mis cuerpo, que eriza mis manos y despierta mis dedos
para sobrevivir a tus ojos que me persiguen en mi vacio literario.

Sandra Salgado (Nueva York, Enero 2012)
Fotografia
Ansia Creadora
Esther Morales Blog